
Los bienaventurados
Si en su trabajo anterior, “Paisajes”, Ángel Marcos reflexionaba sobre la desolación, y lo hacía introduciendo una fuerte carga biográfica en su obras, ahora, en esta nueva propuesta, “Los bienaventurados”, lo hace sobre la exclusión. Y de nuevo, decide pasar por el filtro de lo autobiográfico las imágenes del mundo. Para él, los incidentes de la vida moderna pasan sobre los excluidos, se pueden ver reflejados tanto en un concepto urbano(tan al uso en buena parte del arte actual), como en un espacio ficticio construido sobre la base de una experiencia biográfica. Esta vuelta a espacios cargados de vida frente a los escenarios fríos y anónimos de la urbe mediática es sintomática de su posicionamiento artístico. Esta serie, “Los bienaventurados”, consta de doce piezas de diferente formato, pero con un claro predominio de grandes medidas. Intercalada y usada indistintamente la toma directa y la construcción de imagen mediante la manipulación digital. Esta doble naturaleza técnica de las imágenes representa para Ángel Marcos el intento de “hacer un uso creativo de la interacción de diferentes órdenes de imágenes “ (Kevin Robins). Para Ángel Marcos sigue siendo prioritario el encuadramiento cultural y político de las imágenes, esto es, su ubicación y su significado en un contexto de información global como el actual. Este aspecto me parece especialmente importante al afrontar su trabajo, porque refleja su actitud ante las imágenes, y explica la elección del medio fotográfico para desarrollar su creación. Ante todo le interesa cómo las imágenes nos aportan significados y siguen “mediando entre las realidades interiores y exteriores” (Kevin Robins) Puede decirse que esas piezas están construidas atendiendo a dos aspectos: por un lado, la elaboración de una imagen autónoma, construida, que favorece su identificación como imagen-objeto, con toda su plasticidad, sus leyes internas de composición, la construcción, en definitiva, de un objeto que no depende de la reproducción de la realidad; y, por otro, el reconocimiento del poder de afección, de la imagen fotográfica, su capacidad para provocar una experiencia de lo real que no depende exclusivamente del reconocimiento del mundo exterior. Ángel Marcos produce imágenes que funcionan como “momentos estéticos” con capacidad para provocar una transformación en el sujeto, a partir de un reconocimiento de realidades situadas antes en nuestro interior que en el mundo exterior (Sarah Kember). Así, estas piezas evidencian su naturaleza de imágenes construidas –el ángulo de la toma, la unión de imágenes de distinta procedencias, una iluminación publicitaria, la elaboración escenográfica , etc.-, contribuyendo con ello al establecimiento de una relación incompleta con la realidad; esta ruptura obliga al espectador a mantener una relación con la obra alejada de la identificación al uso en el medio fotográfico. Alberto Martín. “Reflejos en un charco de neón” .
Los bienaventurados 12
, 1997
Los bienaventurados 11
, 1997
Los bienaventurados 10
, 1997
Los bienaventurados 9
, 1997
Los bienaventurados 8
, 1997
Los bienaventurados 7
, 1997
Los bienaventurados 6
, 1997
Los bienaventurados 5
, 1997
Los bienaventurados 4
, 1997
Los bienaventurados 3
, 1997
Los bienaventurados 2
, 1997
Los bienaventurados 1
, 1997












