La mirada oculta

Ángel Marcos sitúa el disparador de su mirada en un espacio comprendido entre el deseo y lo “real”, como construcción resultante del hecho histórico de haber reemplazado la seducción por la producción. Al apartarse voluntariamente el autor de los discursos significativos de la producción que caracteriza el mundo moderno, nos aparta del camino de la demostración, lo visible, calculable, etc., y con ello nos introduce en el juego de las apariencias, la ambigüedad y el enigma. Fernando Illana